Desde hace años no la visitaba. Turísticamente y a mis ojos, se ve mucho más atractiva que antes. Decidimos comer al llegar y nos encontramos con el restaurant hotel Bergland. No nos equivocamos. La comida excelente, la atención y la vista espectaculares.
La respectiva caminata por sus calles empinadas fue corta, pues esa antigua costumbre de subir la cuestica cambió con los estacionamientos que hay en el camino.
Lo realmente desagradable del trayecto es el estado de la vía. Antes del junquito, basura, desorden, cola y un total caos. Después de pasar El Junquito el asfalto debe tener el mismo tiempo sin mantenimiento que tenía yo sin ir a la Colonia. Tanto es el olvido, que aun se mantiene uno de los elaborados letreros de cemento que hizo el anterior gobernador de Vargas Rodríguez San Juan para colocarlo en todo cuanto ladrillo pegaba y que ya cambiaron eliminando el nombre y colocando dibujitos (mucho mejor por supuesto que el culto a la personalidad de nadie), pero que aquí, seguimos viendo con el mismo nombre. Habrá que recordarle a los entrantes que esta zona antes de llegar a la Colonia Tovar también pertenece al Edo. Vargas, para que se acerquen, cambien el letrerito y se lleven un poquitico de asfalto para aprovechar el viaje.
Pero de cualquier forma y como ya estamos acostumbrados a viajar en 4x4 y 4x2 de brinca tracción, es un paseo que merece recordar hacerlo, cuando la carretera es excelente el viaje se puede tornar aburrido y la gente se duerme.
